Capeando la Crisis en la Empresa Familiar
Publicado por esferafamiliar en 19/08/2009
La crisis que vivimos ha propiciado que las principales ventajas de ser empresa familiar salgan a relucir y entre ellas la familia como la primera y la más importante.
Las empresas familiares están en su mejor momento para buscar ser más competitivas a nivel internacional y organizar sus procesos ¿Por qué? Porque los baches económicos son propicios para concentrarnos en lo que mejor sabemos hacer, eficientizar nuestros procesos y lograr alianzas con nuestros proveedores y/o clientes. Por si esto fuera poco, la desaceleración económica nos obligará a trabajar en conjunto (familia), refinar nuestras formas de hacer y definir qué pasos hay que tomar para salir adelante ahora. Sin duda alguna nuestras acciones de hoy tendrán repercusiones en el corto, mediano y largo plazo. Para enfrentar con éxito a nuestros competidores debemos prepararnos y la mejor manera de hacerlo es lidiando con condiciones adversas. Ante la adversidad, la familia y la empresa se fortalecen o por el contrario, se desintegran.
Es precisamente ahora cuando las principales ventajas de ser empresa familiar salen a relucir ¿Cuáles? La primera y más importante: La familia. La segunda, y que usualmente es considerada como una desventaja por los consultores: La aversión a la deuda y los instrumentos bursátiles. La tercera, y que suele darnos un margen de acción mucho más amplio: La rapidez en la toma de decisiones debido al tamaño de la organización y a la poca burocracia. Finalmente, la cuarta, que determina a dónde iremos aún en época de crisis: La visión compartida de negocio (¿Qué queremos cómo familia?).
Ante la adversidad, la familia y la empresa se fortalecen o por el contrario, se desintegran.
La familia como elemento central de la relación empresarial fomenta la unión en épocas duras. El capital paciente, la reinversión y el trabajo arduo ayudarán a las familias empresarias a salir adelante. Sí, habrá veces que el flujo no alcanzará, y en las que todos tendremos que sacrificar un poco con tal de ganar más adelante; no obstante, al tener un objetivo común, es más probable que estemos dispuestos a ceder en momentos de crisis. El lazo familiar nos permite respetar ciertas jerarquías, ciertos sueños y ciertas visiones establecidas. Los lazos fuertes de unión y compromiso nos ayudarán a enfrentar retos difíciles en equipo. La cultura familiar y el conocimiento que tenemos de ella nos dejarán alinear más fácilmente nuestros esfuerzos y acciones. Esto a duras penas sucede en las empresas no familiares.
La aversión a la deuda y a los instrumentos bursátiles es una característica básica de las empresas familiares, la cual la mayoría de los asesores consideran una de sus grandes debilidades. No obstante, es esencialmente en estos momentos en que la aversión a la deuda, se convierte para los negocios familiares en su mayor fortaleza. Cuando no estás sobre invertido, cuando no “juegas” en mercados de derivados y cuando no confías en los bancos… No llevas a cabo apalancamientos riesgosos y cuidas el patrimonio familiar (que has construido o te han heredado) ¿Por qué? Porque la finalidad del empresario familiar es transmitir ese legado a siguientes generaciones. Hay que tener claro que precisamente porque los empresarios familiares no confían en la deuda, éstos están acostumbrados a la austeridad. Saben cómo sacar el mejor provecho del dinero, y saben trabajar sin él.
Los lazos fuertes de unión y compromiso nos ayudarán a enfrentar retos difíciles en equipo.
Por otro lado, la rapidez en la toma de decisiones debido al tamaño de la organización es también un aspecto positivo a considerar ¿Quién dijo que ser pequeño o mediano era una desventaja? Al contrario. En tiempos como estos, una organización plana que pueda moverse “rápido” puede sacar grandes beneficios… En especial si la comparamos con un elefante blanco que por más que empujamos no se mueve. Conocer a la gente que labora con nosotros, tener una sola misión y sueño, así como una organización “pequeña” ayuda a que la empresa cree, innove, cambie y se adapte más fácilmente al mercado.
Finalmente, el contar con la unidad y compromiso familiar hace que nuestra visión de futuro sea compartida, pudiendo transmitirla de forma sencilla y directa a nuestros empleados. La “política” y la guerra de poder se diluye cuando la familia está unida, cuando enfrentamos a los competidores y cuando deseamos que la empresa sobreviva. Sólo si todos tenemos la misma filosofía lograremos la meta trazada.
No obstante, también es cierto que es exactamente en estos duros momentos cuando las desventajas de ser empresa familiar pesan más y pueden causar daños irreversibles (muerte). La poca organización en la toma de decisiones y la planificación estratégica escasamente desarrollada—¡¡Nos come el día a día!!—son dos aspectos a cuidar. Cuando las empresas familiares toman decisiones por impulso, cuando no se discuten ideas, y cuando no se consideran opiniones externas en relación a los ajustes que se harán al modelo de negocio para poder capear el bache económico, es probable que la agilidad, flexibilidad y rapidez no les sirvan de mucho.
No tener reglas claras sobre cómo operar y no saber a dónde vamos como empresa es una combinación explosiva, especialmente en momentos turbulentos donde hay menos flujo de efectivo, más deudas, pocas ventas y crecientes problemas de morosidad. Pero entonces, ¿qué hacemos? ¿Cómo enfrentamos este ciclo decreciente?
1) Enfócate en el flujo, no en la utilidad
En momentos duros, hay que cambiar en automático el estándar de medición de desempeño que tengamos en nuestro negocio: Hay que pasar de “utilidad” a “flujo”. Si no tenemos dinero, el negocio no podrá continuar, así que nuestro principal trabajo es mantener el flujo de efectivo. Entendible es que para mantener el flujo tendremos muchas veces que perder utilidad,…pero cuando esto suceda hay que tener claro que lo que deseamos es “sobrevivir”.
2) Haz Alianzas con tus Proveedores y Clientes –Cadenas productivas
Las empresas familiares que conforman una cadena productiva (integración hacia atrás o hacia adelante) deben analizar sus procesos, hacerlos más eficientes, tratar de ser más competitivos y apoyarse mutuamente tanto en compras y/o ventas, como en cuestiones de pagos. Lograr agilizar los procesos, tomar en cuenta que si hacemos negocios todos ganamos y apoyarnos mutuamente debido a nuestro estatus “de familia productiva” hará que sin duda alguna desarrollemos lazos de cooperación que nos permitirán hacer frente a los tiempos turbulentos.
3) Organiza la toma de decisiones—Gobierno de la Empresa y la Familia.
Establecer mecanismos de gobernanza corporativa familiar en el ámbito de la empresa y de la familia ayudará a que tengamos claro las dos dimensiones, así como la toma de decisiones asociada con cada una de ellas. En el ámbito de gobierno de la empresa, formar un consejo de administración familiar activo en el cual participen también asesores externos no sólo incrementará la probabilidad de que la toma de decisiones sea más efectiva, mejor enfocada y menos riesgosa, sino que también contribuirá a la organización y metodología del proceso. Cuando estamos en épocas de poco ingreso, la toma de decisiones corporativas debe ser altamente analizada, consensuada y hasta cierto punto, probada.
4) Marca el Rumbo Estratégico del Negocio
Tener un plan de trabajo determinado sobre cómo vamos a actuar y a dónde queremos ir nos ayudará a potenciar la toma de decisiones organizada. Comunicar este plan a nuestros empleados y socios, así como compartirlo con todos los miembros de nuestra familia ayudará a crear un fin común, un objetivo compartido.
En épocas de crisis tener claro a dónde queremos llegar es esencial. Recordarnos los pequeños pasos que nos llevarán a lograr nuestros objetivos justo cuando estamos al borde de la frustración nos impulsará a seguir adelante, a nadar contra corriente y a fortalecernos a nivel personal, profesional, empresarial y familiar. La adversidad es un motor innato que forja el carácter, fortalece a las familias y solidifica a las empresas. Claro, también es un factor de riesgo para quienes no logran encontrar el balance empresarial-familiar, para quienes no aceptan cambios y ajustes en el modelo de negocio, y para quienes se cierran a discutir temas de relevancia empresarial fuera de su propio círculo de amigos/familiares.
Sin duda alguna, las empresas familiares deben considerar este período económico como una prueba de resistencia que les ayudará a prepararse para ser mejores y para sembrar las bases del crecimiento. No hay que tenerle miedo a la crisis, hay que tenerle más miedo a nuestra propia incompetencia. Si no nos preparamos para salir adelante ahora, la continuidad de nuestro negocio familiar se verá amenazada. No entreguemos negocios en decadencia a nuestros hijos, mejor fortalezcámoslos de manera que puedan progresar cuando nosotros ya no estemos al frente. El futuro hay que construirlo hoy.
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